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Un implante que fracasa, una infección tras una extracción o una lesión nerviosa no acreditan por sí solos una mala praxis. Para saber cómo reclamar negligencia odontológica, hay que demostrar algo más concreto: que la atención se apartó de la lex artis, que ese fallo causó un daño y que el perjuicio puede valorarse. Ahí es donde un expediente bien documentado y un informe pericial odontológico pueden cambiar por completo la viabilidad de la reclamación.

El primer error suele ser reclamar con rapidez, pero sin pruebas suficientes. El segundo, esperar tanto que se pierdan documentos, se modifique el estado clínico o venza el plazo aplicable. Actuar con orden permite defender mejor su posición frente a la clínica, su aseguradora o, si es necesario, ante un juzgado.

Cuándo puede existir negligencia odontológica

La odontología no garantiza un resultado perfecto. Hay tratamientos con riesgos conocidos, complicaciones previsibles y respuestas biológicas que no dependen enteramente del profesional. Una reclamación no se sostiene solo porque el resultado haya sido insatisfactorio o porque haya sido necesario repetir un tratamiento.

Puede haber base para estudiar una negligencia cuando existen indicios de diagnóstico incorrecto, falta de pruebas previas necesarias, una técnica inadecuada, ausencia de seguimiento, demora injustificada ante una complicación o información deficiente sobre riesgos y alternativas. También merece revisión la colocación de implantes sin planificación suficiente, endodoncias mal ejecutadas, extracciones con daños evitables, prótesis defectuosas o tratamientos de ortodoncia que causan perjuicios no controlados.

El consentimiento informado es un punto relevante, pero debe analizarse con precisión. La falta de un documento firmado no implica automáticamente indemnización, y disponer de un formulario tampoco acredita que el paciente recibiera una explicación comprensible y adecuada a su caso. El perito debe valorar qué información era exigible, qué riesgos eran materialmente relevantes y si la decisión del paciente pudo verse afectada.

Cómo reclamar negligencia odontológica paso a paso

Solicite la historia clínica completa

Pida por escrito a la clínica toda la documentación asistencial. Debe solicitar, entre otros documentos, la historia clínica, presupuestos aceptados, facturas, consentimientos informados, radiografías, fotografías, escáneres, modelos, plan de tratamiento, anotaciones de seguimiento y comunicaciones relevantes.

No se limite a recoger una radiografía impresa o un resumen de una página. Las pruebas diagnósticas en formato original y las fechas de cada actuación pueden ser decisivas para reconstruir qué se hizo y cuándo. Guarde también justificantes de pagos, bajas laborales, gastos farmacéuticos, desplazamientos y presupuestos de tratamientos correctores.

Haga la petición por un medio que deje constancia de la fecha y del contenido solicitado. Si la clínica entrega documentación incompleta, anote qué falta. Esa ausencia puede dificultar el análisis técnico y, en algunos casos, tener relevancia en una reclamación posterior.

Proteja su salud sin destruir la prueba

Si necesita atención urgente, priorice siempre su salud. Acuda a otro profesional, a un servicio de urgencias o a un especialista cuando exista dolor intenso, infección, sangrado, pérdida de sensibilidad o cualquier complicación relevante. No conviene retrasar un tratamiento necesario por miedo a alterar la prueba.

Ahora bien, antes de iniciar una reconstrucción completa, intente conservar radiografías, fotografías y diagnósticos del estado previo. Solicite al nuevo odontólogo que documente objetivamente los hallazgos clínicos antes de intervenir. Un informe asistencial no sustituye necesariamente al peritaje, pero puede aportar información muy valiosa.

Encargue un informe pericial odontológico independiente

El informe pericial es la pieza técnica que traduce el problema clínico al lenguaje de una reclamación. Un perito odontólogo independiente revisa la documentación, explora al paciente si procede, estudia las pruebas diagnósticas y determina si la actuación se ajustó a la práctica profesional exigible.

Un dictamen útil no debe limitarse a decir que el tratamiento fue “incorrecto”. Debe explicar qué protocolo o criterio técnico era razonable, qué actuación concreta se considera deficiente, cuál es el nexo causal con el daño y qué tratamiento reparador puede ser necesario. También puede cuantificar secuelas, gastos futuros y necesidad de rehacer prótesis, implantes o rehabilitaciones.

La independencia es esencial. El profesional que trata al paciente puede describir una lesión o una necesidad terapéutica, pero un perito con experiencia judicial está preparado para emitir conclusiones fundamentadas y defenderlas si son cuestionadas. En tuPerito.online puede explicar su caso y recibir hasta tres presupuestos de peritos odontólogos adecuados, sin compromiso.

Cuantifique todos los daños

Una reclamación sólida diferencia entre el fallo técnico y sus consecuencias económicas y personales. Puede haber daños físicos, dolor, pérdida de piezas, alteraciones de sensibilidad, perjuicio estético, limitaciones funcionales, gastos de reparación, días de baja y perjuicio profesional o personal.

No todos los conceptos se valoran igual ni todos serán aplicables. Por ejemplo, el coste de corregir una corona mal ajustada puede acreditarse con un presupuesto, mientras que una parestesia persistente requiere una valoración clínica más compleja. Cuanto más clara sea la conexión entre cada gasto, secuela y actuación cuestionada, más defendible será la cuantía reclamada.

Reclame primero por una vía documentada

Con la documentación y una valoración inicial, puede plantearse una reclamación extrajudicial a la clínica y, cuando corresponda, a su compañía aseguradora. El objetivo es exponer los hechos, identificar el daño, aportar la base pericial y solicitar una solución concreta, como la devolución de importes, el coste del tratamiento reparador o una indemnización.

La negociación puede ahorrar tiempo y costes, pero no conviene aceptar propuestas apresuradas sin conocer el alcance real de las secuelas. En lesiones que todavía evolucionan, la valoración puede ser prematura. También es frecuente que una oferta cubra solo parte del tratamiento corrector y deje fuera daños posteriores o perjuicios ya producidos.

Si no hay acuerdo, el informe pericial servirá de apoyo para la vía judicial que recomiende su abogado. En determinados casos también pueden existir reclamaciones ante organismos de consumo o colegios profesionales, aunque estas vías no sustituyen necesariamente una acción indemnizatoria.

Plazos: no espere a tener el caso perfecto

Los plazos para reclamar dependen de la vía elegida, de la relación contractual, del tipo de daño, de la fecha en que se estabilizan las secuelas y de otros factores del caso. En España no existe un único plazo válido para todas las negligencias odontológicas. Por eso, dejar pasar meses mientras se intenta reunir toda la documentación puede ser una decisión arriesgada.

Pida cuanto antes una revisión jurídica y pericial, especialmente si hay tratamientos recientes, daños permanentes, menores afectados o una clínica que no facilita la historia clínica. Una reclamación extrajudicial correctamente planteada puede tener efectos relevantes sobre los plazos, pero debe prepararse con criterio profesional y acreditando su envío y recepción.

Qué debe tener un buen informe para reclamar

No todos los informes odontológicos tienen la misma fuerza probatoria. Antes de contratar, confirme que el perito pueda revisar pruebas radiológicas, realizar exploración cuando sea necesaria, emitir un dictamen claro y ratificarlo en sede judicial si el procedimiento lo requiere.

El documento debe identificar la documentación analizada, describir los antecedentes, exponer la metodología y llegar a conclusiones comprensibles. Debe evitar afirmaciones genéricas y justificar cada conclusión con datos clínicos. Cuando hay varias causas posibles del daño, un buen perito las analiza en lugar de ignorarlas: enfermedad previa, higiene, hábitos del paciente, riesgos propios del tratamiento o intervenciones de terceros.

También conviene que distinga entre una deficiencia técnica y una mera diferencia de criterio profesional. En odontología puede haber más de una opción terapéutica aceptable. La cuestión no es si otro dentista habría actuado de otra manera, sino si la actuación cuestionada se alejó de forma injustificada del estándar profesional exigible.

Errores que reducen la fuerza de la reclamación

Publicar acusaciones en redes sociales, retirar documentación original sin conservar copias o cambiar de tratamiento sin registrar el estado previo puede complicar el caso. También perjudica presentar una cifra de indemnización sin justificarla o basar toda la reclamación en conversaciones verbales.

Evite encargar un informe que solo confirme su malestar. Necesita un análisis objetivo, incluso si sus conclusiones no son las esperadas. Conocer pronto la fortaleza real del caso permite decidir si conviene negociar, reclamar judicialmente o centrar los recursos en recuperar la salud bucodental con el menor coste posible.

Una reclamación bien dirigida empieza por preservar la prueba, no por discutir con la clínica. Reúna su documentación, pida una valoración pericial independiente y tome decisiones con datos técnicos antes de que el tiempo juegue en contra.

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